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El corto documental La mujer mediatizada. Presencia femenina en los medios argentinos, realizado por Artemisa Comunicación, recoge el testimonio de periodistas, comunicadoras y directivo/as sobre la presencia de la mujer en los medios noticiosos argentinos, tanto como contenido de las noticias como su participación en la generación de las mismas.
La pieza está compuesta por 19 entrevistas a directivos/as de medios nacionales y periodistas mujeres de distintos soportes: gráfica, radio, TV, Internet. Todas las voces crean un nutrido y polifónico debate
Los medios participantes son:
Diarios: Clarín, La Prensa, Crítica
Revistas: Para Ti, XXIII y Cosmopolitan
Radios: Belgrano, Nacional y Ciudad
Canales de TV: canal 7, América TV, Metro
Agencias de Noticias: TELAM;
Internet: Terra;
Comité Nacional de Radiodifusión.
Las periodistas y licenciadas que participan del video son:
Luciana Peker, Fanny Mandelbaun, Silvia Martínez Cassina, Silvana Avellaneda, Gisela Marziotta y Claudia Laudano.
Ficha técnica:
Realización: Matilde Michanie y Sonia Santoro
Cámara: Gustavo Quinteiro
Sonido: Damián Montes Calabró
Edición: Alberto Ponce
Investigación: Alejandra Waigandt y Carolina Escudero
Entrevistas: Carolina Escudero y Sonia Santoro
Arte de tapa: Cynthia Eisenberg
Producción General: Asociación Civil Artemisa Comunicación
© 2009
"EL CUERPO DE LAS MUJERES es el título de nuestro documental de 25 minutos sobre el uso del cuerpo de la mujer en la televisión. Empezamos de una urgencia. La constatación que las mujeres, las mujeres reales, están desapareciendo de la televisión y que son reemplazadas por una representación grotesca, vulgar y humillante. La pérdida nos parece enorme: la cancelación de la identidad de las mujeres ocurre bajo la mirada de todos, pero sin que haya una reacción adecuada, ni por parte de las mujeres mismas. A partir de aquí, se abrió camino la idea de seleccionar las imágenes televisivas que tuvieran en común la utilización manipuladora del cuerpo de las mujeres para contar lo que está pasando no sólo a quien nunca mira la televisión, sino a quien la mira, pero “no ve”. El objetivo es interrogarse y preguntar sobre las razones de esta cancelación, un verdadero “pogromo” del cual somos todos espectadores silenciosos. Luego, el trabajo puso de relieve la cancelación de los rotros adultos en la televisión, el uso de la cirugía estética para cancelar cada huella del paso del tiempo y las consecuencias sociales de esta remoción."
Lorella Zanardo / Marco Malfi Chindemi
para ver el documental hace click en la imagen:



Tradicionalmente la prostitución ha sido definida como una práctica femenina consistente en suministrar servicios sexuales a cambio de dinero. Sin embargo esta definición omite e invisilibiliza a los actores principales del sistema prostitucional: prostituidores y proxenetas, sin cuya participación no habría mujeres en situación de prostitución.
DENUNCIAMOS:
• Que la tolerancia y aceptación social hacia las prácticas masculinas de compra de servicios sexuales, equivale a fortalecer los privilegios masculinos y , por tanto , a ratificar modelos y relaciones desiguales entre hombres y mujeres.
• Que la prostitución, en todos los casos o circunstancias, representa una forma extrema de explotación y de violencia contra las mujeres y significa nuestra reducción a la condición de mercancías al servicio sexual de los hombres.
• Que la prostitución constituye un negocio cada vez más rentable y en expansión que se abastece de los cuerpos de mujeres y niñas que son puestas en venta y en disposición de ser consumidas sexualmente por los hombres.
• Que los prostituidores provocan con su demanda la existencia de un mercado organizado de mujeres y niñas para su utilización como objeto sexuales
• Que el mercado prostitucional incluye a todas las personas y actividades, que dentro y fuera de la legalidad, obtienen beneficios de la explotación sexual de las mujeres: los proveedores de espacios físicos como locales, pisos u hoteles para el uso sexual de las mujeres; los proveedores de espacios publicitarios para la oferta de cuerpos femeninos en periódicos, revistas, y otros medios ; los traficantes de mujeres y niñas que forman parte de las redes de control, vigilancia y extorsión de mujeres en los países de destino.
POR TODO ELLO, EXPRESAMOS nuestro rechazo a cualquier política reglamentarista ya que ello equivale a legitimar y normalizar el uso de las mujeres como mercancía sexual, e
INSTAMOS A LOS PODERES PÚBLICOS A:
• Reforzar las políticas de igualdad de oportunidades y a crear condiciones laborales que eviten que las mujeres sin recursos se vean abocadas a formar parte de la población prostituida.
• Incrementar suficientemente los recursos destinados al desmantelamiento de las redes de prostitución que operan en nuestro país con mujeres traficadas.
• Establecer políticas específicas de integración e inserción laboral de las mujeres inmigrantes y , de protección y acogimiento de las mujeres traficadas.
• Penalizar todas las modalidades de proxenetismo, con penas proporcionadas a la gravedad de las acciones cometidas en cada una de ellas.
• Desalentar la demanda masculina, promoviendo campañas que permitan modificar la percepción social del uso de las mujeres como mercancía sexual y obtener una repulsa social generalizada hacia los hombres que usan los cuerpos de las mujeres prostituidas para satisfacer sus apetencias sexuales.
• Elaborar un código ético que disuada a los medios de comunicación de publicitar el consumo sexual de mujeres .

En Barcelona han tenido lugar las II Jornadas Internacionales contra la Explotación Sexual de las Mujeres y se ha llegado, entre otros a los siguientes acuerdos:
Se inicia la campaña:
Las humanas proponen esta campaña porque:
Mariela Asensio
Soy feminista. legitimo lo que pienso y siento
Llegué a Mariela gracias a un mail de Moira Soto que circuló en RIMA. Me generó curiosidad esa joven actriz que desde un escenario le dice a su público que debe hacerse cargo, que tira cifras como una periodista, que informa de femicidios, de muerte por aborto clandestino, que describe las violencias y pregunta… pero que además pregunta: “Y vos ¿vas a seguir mirando para otro lado?”
La primera sorpresa es su panza redonda, enorme, que rompe en un instante cualquier imagen que yo pudiera haber prefabricado, su risa abierta, generosa. Y una mirada atenta a muchas cosas al mismo tiempo. Cero estrella, toda actriz, así es Mariela Asensio.
“Nací acá en Capital. Comencé mi relación con el arte desde la danza, no era clásico lo que hacía, era una cosa más rara, más…era como terapéutico, donde estaba metida mi familia: estaba mi abuela y mi madre (mira que abuela la tuya) las mujeres en mi familia iban al frente para decirlo de alguna manera. En algún momento eso me aburrió…
-¿Cuantos años tenias?
-Y tenía diez años o nueve, hice hasta los trece o catorce, y en algún momento me aburrí y mi mamá me preguntó si tenía ganas de hacer otra cosa. Como ella era amiga de Laura Bove, eso fue lo que me propuso. Si me proponía ir a canto, iba a canto. Empecé y terminé con ella, paralelamente a la secundaria. Después, tuve que decidir que hacer, y me metí en el Conservatorio de Arte Dramático, y si bien mi formación fue como actriz, a los 18 me di cuenta que tenia una mirada más totalizadora, que no tenía que ver sólo con actuar, sino con la idea de crear. Le di un lugar mas amplio y empecé a dirigir. En realidad, a escribir para poder dirigir y luego poder actuar.
-¿Cuántos años tenias?
-En realidad yo a los 18 ya estaba dirigiendo. Siempre fui medio kamikaze. Estudié muchísimo y me formé, pero aprendí mucho también haciendo intuitivamente, porque siempre me animé, muy rápidamente, a hacer ciertas cosas y eso te enseña un montón. Quería actuar, pero en realidad casi nadie te llama para actuar si no te conoce, entonces decidí hacer una obra yo, y para hacer una obra tenia que tener algo escrito y la escribí. Chica orquesta. Un día, me di cuenta que esto de escribir y dirigir me apasionaba muchísimo y empecé a dedicarme a esto, de hecho, de alguna manera éste es mi trabajo y recién ahora volví a actuar después de muchísimo tiempo.
Mariela habla rápido, concentrada, y sobre todo despreocupada. No cuida ni formas ni contenidos. Su preocupación es contestar.
-¿Escuela pública o privada?
-La primaria la hice en una escuela que se llama Manuel Lainez, en Olleros y Cabildo, en una escuela publica. Siempre estudié en escuela pública. Hice dos años en una escuela técnica, (risa) con una orientación en óptica y no se que -era la única mujer ahí- y me recibí en una escuela comercial.
En realidad, yo fui bastante rebelde de adolescente y en segundo año o tercero me iba muy mal, era muy caprichosa y mi madre decidió cambiarme de escuela y me paso al comercial. Era lo mismo, era para que siga estudiando y termine. Terminé siendo mejor promedio de quinto año y fue un proceso así, personal, importante.
-¿Qué te había pasado?
-Me agarró un delirio de adolescente muy desastroso, y después me fui ordenando y me convertí en lo que soy.
-¿Tenés hermanos Mariela?
-Tengo un hermano varón, un año mayor. Pero yo funciono como la mayor: nunca fue un cuida.
-¿Y tu abuela que hacía?
-Mi abuela era lo máximo, era súper piola. Mi abuela se divorció en una época que no se divorciaba nadie, muy pionera. Hacia danza hace muchos años, cantaba y escribía. Era muy artista. Nunca lo desarrolló de una manera profesional, pero nunca dejó de cantar, ni bailar, ni escribir. Valoro mucho eso, me parece que está muy bueno. No se reprimió, ni lo relegó. Con los años hacía de todo, estudiaba de todo, estaba como sumamente liberada en relación al deseo de lo que tenia gana de hacer, cuando se murió, se murió haciendo lo que tenia ganas.
-¿Esa abuela es la mamá de tu mamá?
-Es la línea materna, muy power. Mi vieja lo mismo, muy compañera. Yo siempre digo que es mi referente total, porque siempre me apoyó en todo lo que hice, me alineó en la idea que tengo que satisfacer mi deseo, en un lugar muy claro. Ella es una mujer muy fuerte, desde el lugar que le tocó vivir siempre tuvo una actitud muy clara hacia delante. Mas allá de los errores que haya cometido, es una mujer muy destacable, con personalidad. Después que se separó de mi papa trabajó en Perfil, en una distribuidora. Cuando cerró, nunca más pudo conseguir ese tipo de trabajo: salario, seguridad, aguinaldo.
Siempre me llevaba, que se yo, a escuchar a Leda Valladares. Yo tenía 10 años, por ahí no entendía nada pero me encantaba.
-¿Tu primera vez frente al público?
-La primera fue con la muestra de Laura Bove. A los 10 años ya bailaba en público, o sea que desde siempre tengo esa relación. Ahora, memorizar un texto es otra cosa. Tenía 13 años, estaba súper nerviosa. Y me fue bien…me fue bien.
Se recuerda, se le nota que se recuerda y se disfruta
-¿Como descubrís que no es sólo actuar?
-En el Conservatorio escribía y dirigía. Hubo un momento en el que tuve que decidir, y decidí no seguir. Sentí que tenía que abrirme y me fui sin terminar a dirigir una obra y desde entonces no paré.
“Cuando escribís cada obra te pide algo diferente”
-¿Cómo es tu manera de escribir? ¿Tenés una rutina?
-Una primera parte es algo que me ronda, pero que no se manifiesta, circula. Una imagen, un acontecimiento hasta que algo pasa. Recién ahí me pongo concretamente a escribir. Tuve una época muy súper ordenada, con horario, ahora estoy mas hippie: escribo cuando tengo ganas.
Cada obra te pide algo diferente. ‘Mujeres en el Baño’ la escribía todos los días, ahora estoy súper hippie con ‘Mujeres en el aire’. ‘Mujeres en el baño’ empezó como una cosa off, y terminó como un éxito comercial. Me di cuenta que no quiero sentir la presión de tener que repetir eso, ese éxito. Quiero contar lo que quiero contar. Si lo hiciera de otra manera seria retener algo que ya pasó.
-¿Por qué una Trilogía?
-Era solo ‘Mujeres en el Baño’ y me di cuenta que siempre mis obras tienen una visión feminista. Es inevitable. Ahora quise hablar de otros temas…feministas. Tuve miedo de querer contar todo en una obra.
Hay tres momentos: primero, baño, la intimidad, su relación con su cuerpo; segundo, en el aire, la mujer y los medios de comunicación, o en los medios de comunicación, y tercero, mujeres en ningún lugar que es sobre la Trata. Me quedó claro, bien organizado. Así surge la mujer 3D, no es plana.
‘Auténtico’ (La obra que ésta haciendo con José María Muscari) es muy especial. No la dirijo, pero escribí mi texto y hablo de temas muy concretos de los que tenia muchas ganas de hablar. Cosas casi obvias. Antes poetizaba y quería no poetizar más, quería hablar de la ignorancia que hay sobre estos temas. Esta obra tiene ese espacio, estoy actuando pero estoy diciendo lo que digo en la vida cotidiana. Pero acá, te escuchan 200 personas por noche. Hay cosas que parecen obvias pero no son obvias, hay que decirlas.
Acá es imprescindible decir que fui a verla (Gracias Moira por recomendarla). Mariela canta, salta, baila, se mueve, rompe esa imagen de la publicidad que ella misma cuestiona de la embarazada naif, quieta, con la mirada perdida. Mariela muestra un cuerpo erótico, confrontativo, plástico, que aloja embarazo y no renuncia al placer…a los placeres
-Contame sobre Panamá
-Hay un grupo allá muy interesante que se llama Lagartija, y me contratan para que vaya a crear y dirigir .Se conectan, porque hice una beca de posgrado de Fundación Carolina en España y uno de mis compañeros de beca es panameño. Al año, él me llamó. Fui, escribí la obra con experiencias de ellos y volví a dirigirla. ¡Estuvo buenísimo!
-Tenés agenda completa
El año que viene voy a hacer ‘Mujeres en el aire’.
‘Dureza Extrema’, la escribí junto a José María, y la vamos a actuar y dirigir juntos. Doy clases, actúo y después me voy a dedicar a parir
-¿Quiénes son tus alumnos/as?
-Doy clases a un público que quiere trabajar en teatro, no trabajo sobre la técnica sino sobre la poética personal. Acá, no hay un mercado que siga la lógica de estudias, trabajas improvisación y te llaman. No, al revés, probablemente no te van a llamar. Y eso lo incluimos en las clases, es aprender a actuar pero aprender a actuar en este país que no es cualquier país. No cualquiera se banca esa postura. Muchas veces empiezan 50 y terminan 30. No todos se lo bancan. No son clases de iniciación para principiantes.
-¿Recordás experiencias particulares con alumnas/os?
-Aprendí mucho de todas las personas a las que les di clases. Yo tenia 19 años cuando empecé, hay como algo establecido: uno sabe, el otro aprende ¿no?…yo pienso que no, somos dos personas en ésta oportunidad, yo tengo algo para decirle al otro. Hay roles. Claro, es inevitable, hoy enseño yo, pero mañana esa misma persona puede enseñarme a mí.
En el mundo del teatro esto no suele ser así, todo es mas jerárquico. No me gusta, no creo en eso. Me tocó de todo, gente muy distinta, gente que me dio miedo, que me encantó, que me divirtió…
Una vez vino una chica que -después de algunas clases me di cuenta que estaba muy medicada- generaba algo en sus compañeros. Lo mejor fue suponer que si ella estaba en esta clase es porque suponía que le iba a hacer bien estar allí, así que decidí que la iba a tratar igual que a todo el mundo y eso fue lo que hice, la traté igual, le exigí lo mismo aunque no rindiera lo mismo. Terminó el curso, hizo la muestra, y fue muy emocionante.
No sabia si lo que hacia era lo correcto. Por ejemplo un alumno que tiene que hacer un trabajo y abre la ventana. Todo bien, pero no traigan un cuchillo porque yo no se quienes son ustedes. No abran la ventana es peligroso…
Soy bastante maestra ciruela, dirigiendo, dando clases.
-Te gusta viajar (casi casi, no es una pregunta)
-Mi primer viaje fue a Paris, viajé antes cerca, a Paraguay, Chile. Pero lo mas grosso fue ese viaje a Paris, a dirigir una obra, en el 2003.La creadora, una gran amiga mía, vive en España hace ya muchos años y ganó un premio: ‘Paris Jóvenes Talentos’ y me convocó. Después fui a España con la Fundación Carolina. Fue buenísimo. También participé del Foro Dramaturgos en España. Me encanta viajar, viaje mucho solo por eso. Tengo recuerdos de mi misma buscando en Internet para concretar viajes. No es tan difícil, creo que si una desea fuertemente y trabaja para eso, se da. Ley causa-efecto.
Se ríe mucho, hace caritas, se divierte con su propia imagen
Escapando del ego
-Podrías haberte desbordado, desorganizado…
-Siempre trato de aprender de todo lo que hago. Creo que ser mejor persona te convierte en mejor artista. El vinculo con Muscari, por ejemplo, somos muy parecidos, nos compensamos mucho, nos entendemos mucho, nos respetamos mucho y nos decimos lo que nos tenemos que decir en el momento en que sucede.
-No pelean por el estrellato
-No, no…Trato de zafar todo el tiempo del ego. Estamos llenos de ego. Cuanto más me despegue mejor me va a ir. Cuando me viene trato de espantarlo…
-¿Te preocupa la inestabilidad del camino que elegiste?
-Me gustaría que llegue el día en que no tenga que pensar en eso, en el dinero. Ahora, me siento muy afortunada porque vivo de esto, pero tengo “un pensamiento” con el tema del dinero. Siempre tenemos que estar muy atentos a cómo viene la próxima, si te dormís ya está. Me gustaría que algún día no sea un problema. Hay un momento en el que una alcanza la estabilidad en su calidad laboral, y qué bueno sería que venga acompañado por la estabilidad económica.
Mi novio trabaja en la obra, es muy bueno compartir ese espacio, me gusta.
Es un tema el dinero, me gustaría algún día relajarme. En un país como éste, con esta realidad, hay mucha gente que no trabaja de lo que le gusta mucha, mucha, mucha.
Yo trabajé en muchas cosas antes de poder dedicarme a esto, fui vendedora en Musimundo, vendí tarjetas de teléfono, verifiqué aportes para el Sindicato de Empleados de Comercio. Y la verdad es que está bien haber pasado por eso, y entender eso que es tener que trabajar de lo que no te gusta. Y hubo un momento en el 2002 que dije: “Ok, me la juego”. Pasé un par de años difíciles y después me empezó a ir bien.
-¿Como ves tu generación?. Hay un mundo que tiene que ver con la droga, con caretear, con vivir con la mamá. Vos pareces haber recorrido un camino inverso…
- Siempre estuve conectada con gente que estaba en la misma que yo. Iba a la secundaria y paralelamente estudiaba teatro. Veo mucha gente de mi edad que no hace lo que le gusta, que por ahí ni siquiera sabe lo que le gusta.
Por ejemplo me encontré con mis compañeras que vinieron el otro día a ver ‘Autentico’, y una de ellas, que se recibió de psicóloga, liquida sueldos. Está el que sigue trabajando en el mismo videoclub del secundario, yo no los juzgo, para nada, pero creo que uno tiene que tener el timón de su vida y hay mucha gente que no tiene claro qué es lo que quiere.
-¿Vos por qué pensás que pasa?
-Mirá, a mí me sirvió para no estar a la deriva tener una referencia, tengo una madre y tuve una abuela que me han ayudado mucho: me veo con una impronta a los 18 que no se porque, pero la tenia.
“Soy feminista”
“Creo que siempre fui feminista y no sabia –reconoce-. Está también ligado al teatro, porque cuando empecé a hacer obras de teatro, personajes femeninos, a leer más, me di cuenta que se desconoce a veces o esta desvirtuado el término. A veces digo feminista y me dicen ¡uaj! Casi sin darme cuenta veía esos temas cada vez más, y hubo un momento en donde tomé conciencia (la conciencia es todo), y empecé a indagar, a leer. Mientras más leía, mas contención recibía en relación a cosas que yo creía, que pensaba o que quería decir.
Un día llegó el momento de decir: soy feminista. Y tomar las riendas de esta situación. Empecé a legitimar lo que sentía y pensaba
-¿Qué pasó cuando empezaste a decir “soy feminista”?
-Lo primero, es que empecé a pelearme con la gente. Después, me di cuenta que pelearme con la gente era contraproducente para mi y para el otro. Pero me decían barbaridades, cosas sin sentido, como: “si no querés que haya machismo vos no tenés que ser feminista”. Del orden de la ignorancia y de la mala prensa. Me enojaba, me irritaba, pero me daba cuenta que no era por ahí. Y le puse humor. Pensé “tengo que divertirme mas con esta situación y tengo que hacerlo en el teatro. No hablar más, mostrar ideas, situaciones”.
Y si, empezó a circular una energía diferente, de hecho, siempre hablamos con Moira Soto que las chicas de ‘Mujeres en el Baño’ no eran feministas, y después de hacer la obra…¡misión cumplida!
A mí siempre me llama la atención que mucha gente que tiene una visión feminista de la vida no puede relacionar eso con una visión feminista de la vida. Es tan básico. Es tanto el laburo que queda por hacer. Y si decís ¡eso no! ante un chiste o un cometario “jocoso”, sos como una loca, una histérica. Es tan básico y da tanto miedo…
Está tan naturalizada la violencia. Hice un blog para descargarme. En la publicidad es muy claro, en la tele ni que hablar ¿no? No se ve…y es tan obvio…No podés dejar de ver cuando te das cuenta. Forma parte de nuestro paisaje.
-¿Y cómo es ser budista en este mundo occidental?
-Siempre fui muy religiosa en el sentido de la búsqueda. Mis viejos nada, nunca me inculcaron ninguna religión. Tenía 12 años e iba a misa sola, mi vieja me miraba… (Siempre precoz la nena), y también un día me di cuenta que no era por ahí, que no me gustaba la manera, y seguí indagando. En el budismo encontré una manera práctica de manifestar aquellas cosas en las que creo.
-¿Cómo llegaste?
-Por una amiga. Creo en la ley causa-efecto. Me parece que todos los maestros lo expresaron de diferente manera, la institución no es lo mío. Son medios. No hay templos, es más humanista, tienen una visión más feminista, trasmiten el concepto de la igualdad en relación a las mujeres. Medito. Y creo que el compromiso es con una misma, ser mejor persona, sin ataduras institucionales
Y sin duda creo que es a través del teatro es donde mejor acciono.
-¿Aborto?
-El aborto hay que legalizarlo. Las mujeres tenemos que tener decisión sobre el propio cuerpo, sin lugar a dudas, no tengo ningún rollo. Una mujer que no quiere tener un hijo no debe tenerlo. Creo en el libre albedrío. Nadie me puede decir: “este hijo tenés que tenerlo…No!” Claro, me encantaría que nadie se encuentre en esa situación, pero instalado el hecho…
-¿Cómo es tu relación con tu propio embarazo?
-Fue un flash, nunca fui muy Susanita (ni falta que hace aclararlo). Hace dos años y medio que estamos juntos, no me casé, quizás me case, no lo se. La verdad es que estoy muy contenta con tener un hijo, estoy muy agradecida por tener un hijo con él. Ahora que tengo 30 tengo las ideas mas claras, y la verdad, es que estoy sorprendida. No se…hasta que no lo vea…nunca fue un tema, nunca pensé demasiado si iba o no iba tener hijos…
-¿Cómo te llevás con tu cuerpo ahora?
-Soy el anti prototipo de las revistas: no vomité, no me desmayé, no tuve antojos, no tuve sueño, no estoy cansada…Pensé que era anormal porque no vomitaba. Me siento muy feliz, con mi panza, la toco, la veo crecer…Estoy feliz, no me peso a cada rato…
-¿Y antes del embarazo, tu peso te preocupaba?
-No, pero no porque trabajé para que no me preocupe. La tendencia mundial es estar preocupada las 24 horas por tu cuerpo. Cuando empecé a tomar conciencia, me di cuenta que tenia que correrme de ese lugar porque no forma parte del mundo de la realidad, es una fantasía creada por el mercado patriarcal. Lo que menos le importa al mercado patriarcal soy yo, a mi no tiene porque preocuparme el mercado patriarcal.
No soy fundamentalista con nada. Hice homeopatía y dejé. Cada vez creo más en la medicina de abrir la cabeza. Después, está lo concreto que si te sentís mal tenés que ir al médico
Medito, hago terapia, trabajo en lo que me gusta.
-¿Qué parto soñás?
-Voy a parir sentada, me encantaría tener el parto sentada- Querría hacerlo en casa, pero soy cagona y quiero tener todos los recaudos.
Nos enfrascamos en la emoción del parto, de la verticalidad, recuerdo mi parto de Leonel (mi hijo menor) en sillón, parto vertical…ella pregunta con ganas de más.
-¿Qué nos querés decir?
-Lo primero, es decirles que hay cosas que yo puedo saber o acceder gracias a ustedes. Cuando estaba perdida las busque a ustedes. Solo tengo palabras de agradecimiento. Son referentes. Nunca se lo dije, pero yo leía a Moira Soto antes de conocerla y yo quería ser como ella, era un referente total y lo sigue siendo. La leía y era una Diosa de la Cabeza. Hablar con ella y que ella me apoye y me contenga me conmueve, la adoro.
Todas son como genias que están luchándola desde antes de que yo naciera. Son las maestras…
Entra Muscari a escena, la viene a buscar. Le pregunto:- ¿Cómo es Mariela?
Muscari: Es particular, sensible…es concreta. Trabajar con ella es concreto.Y la quiero, pero mas allá de ese amor, creo que tiene un ángel especial. Cualquier actriz puede hablar de feminismo o estar embarazada y no pasaría lo mismo que con ella .Es ella… ¡tiene algo especial!
Nota al pie: Detrás de mí, en el teatro, estaba sentada la mamá. Mariela, salta, corre, canta, y cuando la obra terminó y me di vuelta para saludarla, con mirada cómplice de madre preocupada le digo:”Como salta y con esa panza…” Y ella, con cara de felicidad completa me dice; ”Si, por eso está tan feliz y Rocco adentro de la panza también.”
Nota al pie dos: Si leer esta entrevista te llena de deseos de conocerla… hay que esperar a que termine de parir. Las funciones en el Teatro de la Comedia, por ahora terminaron. Aunque Mariela, se mira la panza y dice: “porque soy primeriza y que se yo, no se como será, yo por mi seguiría, pero mejor no… ¿no?”.

Viernes, 11 de septiembre de 2009
VISTO Y LEIDO
Mujeres... ¿por qué será que las queremos tanto?, es el título del nuevo libro de Daniel Dátola que –en clave humorística– expone su indeclinable y anticuado antifeminismo sin privarse de describir la tiranía ovular de las mujeres, quienes, según parece, no sólo consiguieron la igualdad, si
Por Guadalupe Treibel
La vieja estirpe misógina de macho recalcitrante, de fácil catalogador que hace de “minita” o “puto” una agresión sentida, que se deshace en halagos a “botineras” y chicas de calendario, le ha dado el pase de gol a una nueva generación de hombre argentino. ¿Soplan vientos de cambio? Ni una leve brisa, si se tiene en cuenta el volumen titulado Mujeres... ¿por qué será que las queremos tanto?
“Sin entrar en la estúpida y anacrónica confrontación entre machismo y feminismo, los hombres hoy debemos levantar la mano, pedir la palabra y decirles (a las mujeres) que, sencillamente, se han ido al carajo”, avisa con democrática fineza su autor, Daniel Dátola.
En su opinión, la mujer no sólo pisa terreno firme en lo que a igualdad se refiere; sin más, ha comenzado una suerte de tiranía ovular. “Se acabó el juego. Aquí ya no son el sexo débil, ni hay batalla que ganar”, asegura el literato, convencido de que el sexo femenino ha quedado preso de las teorías feministas. Tremenda cárcel, ¿verdad?
Pero hay alguien que, seguramente sin saberlo, ya le está contestando al pensador Dátola desde las tablas: la joven actriz, dramaturga y directora Mariela Asensio, en su rol autobiográfico de Auténtico, la obra en cartel de José María Muscari. “Me pudre que cuando digo que soy feminista, la gente me mire como cansada de antemano de un tema del que no saben ni mierda...”, se impacienta ella sobre el escenario. Un rotundo llamado de atención destinado a hombres y mujeres que eligen mirar para otro lado. Pero hacerse el sota no arregla nada: el machismo no se acabó, aunque Dátola use el humor para tallar en 170 páginas una realidad que no da en la tecla.
“Escondidas detrás de la pésima imagen del macho castrador, se fue gestando un nuevo modelo de mujer que pasó de largo los saludables límites de la justicia para disfrutar de una sensación muy parecida a la venganza...”, dictamina el nuevo material de editorial Vergara. Tras la farsa del humor –que últimamente justifica todo–, el también panelista del televisivo Mañaneras describe –capítulo a capítulo– un tipo de mujer obsesionada con su físico, incapaz de tener una amistad saludable con otras mujeres (“la palabra Código pertenece al universo masculino”), violenta, histérica, que no acepta a su pareja tal cual es (sí o sí quiere cambiarlo). Discurso conocido, si lo será.
“Todos los hombres somos unos pollerudos y las mujeres son y serán, por siempre, unas rompebolas inclaudicables”, define con obvio preconcepto el que fuera productor y guionista de El Show de Videomatch. Con el dogma naturalista como leitmotiv, avanza Mujeres... ¿por qué será que las queremos tanto?, un libro que supone un hombre Caperucita frente a la mujer-lobo 2.0. Mucha película hollywoodense... “Como las mujeres han copiado lo peor del hombre, terminan convirtiéndose en un mal remedio para una enfermedad que ya no existe”, asegura crípticamente un Dátola que propone revisar lo que está ocurriendo.
Pero lo que el periodista no dice (quizá no lo sepa) es que la “toma del poder masculino” es una máxima del feminismo de otrora que, ahora, revisita su propia teoría y propone un empoderamiento con nombre propio. No se trata de “derrocar al dictador”, como expresa quien alguna vez fuera productor general del “Canal de la Mujer”. Se trata de asumir que la igualdad todavía está verde, que hay misoginia hasta en la sopa, que intentar cambiar las cosas es una forma de evolucionar. Y una obligación.
Decir que el arma letal de la mujer es el llanto, preguntarse “¿y a los hombres, quién nos defiende?”, pedir por el Día Internacional del Hombre, dar por hecho que las barbaridades del macho son de los antepasados, suponer que todo espécimen femenino es comesoja o fanático de ir de shopping o consumista de cuanto Coelho, Osho y Bucay haya en la estantería, es prejuicioso y reduccionista. Generalizar aleatoriamente sin transpirar (aun en aras del humor) y dar por sentada la diferencia a partir de “aspectos genéticos” es, a esta altura de los tiempos, reaccionario.
Definirse antifeminista, como lo hace Dátola, no es declararse pro igualdad. Es probar, una vez más, que a la conciencia hay que despertarla, que muchas cabezas todavía duermen la siesta, tienen pesadillas donde las mujeres que quieren la equidad los aterran. Mirar para otro lado no mejora nada; en todo caso perpetúa la ilusión. Y ya es hora de que los espejitos de colores pasen de moda.









