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viernes, 25 de mayo de 2012

EN LA NACION

Por qué se alejó Valentina Bassi de la tele

La actriz, que hoy participa de la obra Mujeres en el Aire, habló con LA NACION sobre su rumbo artístico y las exigencias de belleza que imperan en la sociedad
Por Paula Soler  | LA NACION

"¡Queremos ver otro video!", grita la actriz Valentina Bassi desde la butaca de una sala del Konex. Su voz rompe el silencio que le siguió a la proyección de una de las imágenes que ilustran la puesta de Mujeres en el aire. Desde ese mismo sector, enfrentado al escenario, unas risas femeninas le siguen a la arenga y lo que era una reunión post ensayo se transforma en bullicio.
Los rastros de su personaje en la obra de Mariela Asensio, aún están presentes en sus ojos. Purpurina y mucho rimmel. No obstante, sigue en la butaca y habla con LA NACION de "La renegada", la mujer que es capaz de seguir duras pautas estéticas con tal de conseguir la fama. "Es que en un momento, quien interpreto, como todos alguna vez, dice ´basta´", explica Valentina y sonríe.
"Basta" también le dijo a la tele, ese medio al que se lo suele comparar con una picadora de carne; que cuanto más firme y bonita, la carne, mejor. Y así como se pone en lugar del público para apreciar los detalles técnicos de la obra en la que trabaja, toma un poco de distancia en un tema que la atañe como mujer y actriz de estos tiempos en los que muchas veces la estética importa más que el talento.
-¿Qué es la belleza?
-La belleza es sentirse bien y nada más. Claro que somos mujeres y queremos estar lindas, ¿eh? Cuando empezaron los ensayos de la obra, decíamos "¡uy che, tenemos que hacer gimnasia!", pero claro, lo que cuestiona la obra son los extremos. Hay mujeres que se intervienen el cuerpo muy violentamente, incluso que se vuelven monstruos. Pero, ¿hasta qué punto uno puede sacrificarse para llegar a tener la eterna juventud? Lo que más me preocupa son los adolescentes y cómo consumen ese modelo que los bombardea desde todas partes, porque ya a los 20 están entrando en una sala de operaciones para "teóricamente" embellecerse.
- ¿Qué actriz te parece bella?
-Penélope Cruz me encanta. Más allá de que es linda, me fascina ella como trabaja, como persona. ¡su marido! En el primer ensayo mi personaje dice: "No quiero ser rubia, no quiero ser perfecta, no quiero ser como Penélope Cruz!", pero le dije a Mariela :"No, no puedo decir esto, es bella, trabaja con Woody Allen, con Almodóvar, es una excelente actriz!".
- ¿En qué medio hay más exigencias estéticas sobre la mujer?
-Esa exigencia se da en toda la sociedad, es algo cultural. La mujer debe ser la bella. Quizás en la televisión es más extrema: estás o no estás, vendés o no vendés. Desde lo mediático se alimenta la perfección a toda costa, por lo menos es lo que yo veo porque trabajo en tele, y por eso me gusta trabajar en esta obra porque esa presión es cotidiana, la veo de cerca.
-¿Alguna vez te exigieron estar más flaca, más linda?
-No me exigieron nada porque nunca me hice cargo. Mi carrera va por otra parte, tengo bajo perfil, no hice de mi vi privada una noticia nunca, ni siquiera me gusta hacer mucha tele, porque cuando hago mucha tele necesito hacer un poco de teatro para bajar un poco los decibeles.
- ¿Hay un culpable de que este modelo de belleza siga de manera permanente en la sociedad?
-Mariela [Asensio] dice algo muy interesante y ese culpable es el capitalismo porque para subsistir necesita que una tenga la autoestima muy baja y se sienta frustrada. Así salimos a comprar, a ponernos productos, a operarnos, a consumir. Y no es una cuestión de género, de que el hombre tiene la culpa, es cultural.
- Es que si se habla desde la cuestión de género, la pregunta que surge es: si históricamente la mujer ha tenido más presencia que el hombre en la crianza de los hijos, ¿por qué sigue imperando ese modelo de belleza casi tirano?
-¡Ojalá lo supiera! Creo que está tan arraigado en la cultura y es un negocio tan perfecto que es mundial, bajarlo no es fácil. Pero es un poco lo que dice la obra, "ojo que si paramos nosotras, se para la máquina".

BASSI Y EL ARTISTA MILITANTE

Cuando se nombra a Valentina Bassi, muchos la relacionan con trabajos que tienen como eje los derechos humanos (por su paso en Teatro por la Identidad ) o con la defensa de los derechos de las mujeres (por ejemplo, con su participación en Mujeres: lo personal es político ).
-¿Te sentís representada por la figura de la artista militante?
-No y me parece un rótulo espantoso. Un militante es alguien que dedica su vida a la militancia, un artista es un artista. Yo ni artista ni militante, soy actriz y hago mi trabajo y trabajo para lo que me conmueve como fue Teatro por la Identidad, pero ese rótulo no. Por lo menos para mí. Quizás León Gieco lo sea, pero son sólo dos o tres quienes entran en esa categoría.
-¿Crees que la militancia desde la expresión artística hoy está relacionada con la participación en un partido político?
-Creo que tiene que ver con el trabajar por lo que uno cree y lo que uno desea, no necesariamente uno tiene que estar dentro un partido. Cuando hicimos Teatro por la Identidad había algo de militancia, pero relacionada con otra cosa, porque estábamos identificados con la causa de las Abuelas de Plaza de Mayo y queríamos ayudar a encontrar a los chicos. Y no era una causa partidaria y nunca lo fue..

lunes, 14 de mayo de 2012

En escena hoy

6 de mayo de 2012

Mujeres en el aire: David y Goliat
Luego de Mujeres en el baño, llegó Mujeres en el aire, la segunda parte de la trilogía Mujeres en 3D creada por Mariela Asensio.
Que el sistema televisivo convierte a las mujeres en un objeto de consumo, las aliena, las deforma, las usa, las exprime y las vomita; no es una novedad. Tampoco es original denunciar que "la maquina de picar carne" suma puntos de rating con la belleza inalcanzable, el ocaso de las divas, el suicidio de las estrellas o la idiotez exacerbada de las rubias deliberadamente imbéciles. Pero lo que hace elogiable a la obra de Mariela Asensio no es lo temático sino el tratamiento estético y el grado de profundidad en esa reflexión trágico-cómica teatral sobre un sistema canalla que lleva a la desesperación a quien no este lo suficientemente bien parado en su eje.
Dos historias, la rubia tarada, bronceada, aburrida y sobre todo patética (una genial Raquel Ameri) dispuesta a todo con tal de estar en el show business y una morocha linda, agradable, con neuronas en sinapsis (compuesta talentosamente por Valentina Bassi) que se pregunta si las cosas tienen que ser necesariamente así. Pivoteando, un sumamente correcto José María Muscari en la piel del tiránico productor que juega a las veces de maestro de ceremonia.
A la dinámica y acertada dirección de Asensio, quien compuso una obra que continua estilísticamente a la recordada "Mujeres en el baño"; se le suma la realización en video de Diego Casado Rubio (que de video para teatro sabe un rato largo) y las pegadizas composiciones de Mauro García Barbe.
"Mujeres en el aire" no sólo denuncia y crítica una situación que resulta ofensiva para el género humano sino que también propone una salida rápida y eficaz que de tan evidente resulta invisible. Así como a David le bastó una piedra para vencer al monstruoso Goliat, alcanza una sola palabra para tirar abajo todo un sistema de mandatos: NO.
Martín Fernández Tojo

Nueva critica

Mujeres en el aire

Bassi, Muscari, Rodríguez, Zanolli, Alonso, Ameri, ese grupete se sube a la palabra, el pensamiento y el corazón de Asensio, y el Konex estalla en sentimientos encontrados y una verdad de absoluta crudeza, sin pausas, sin tiempos y con la casi necesidad de decir, ¡reaccionen porque nos están consumiendo de a poco!
“Un set de filmación”, y el comienzo de una dramática que presenta a la mujer por cuartos, “un grupo de mujeres dispuestas a todo”, todo para que el sistema las acepte y estar ahí dentro. “Un hombre dueño” y un espejo lamentablemente visible en cualquier conductor – empresario televisivo que se empeña en meternos sus productos con embudo. “Un mundo estético”, quizá lo más duro e identificable en el mundo del show Business y en verdad, un mal de todos, cuando la sociedad obliga a mixturarte en exigencias que se alejan de la salud y te obligan a responder a un código social de pertenencia u obligarte a la autoexclusión. “Un emporio Light” tan bien reflejado en el texto de Mariela Asencio que expone con coherencia realidades dolorosas pero también propone una contrapartida de valores que se pueden concretar. Música, muchos colores, estridencias y sonido en vivo que recrea lo espectacular del medio…
Muy buen uso ilustrativo del  audiovisual (Diego Casado Rubio) con imágenes de impacto fundamental para ese realismo teatral; y como siempre Vesna Bebek dio ese detalle sutil en el vestuario, utilizando accesorios que visten la escena y el buen uso de los colores suman al lenguaje.
Pero el histrionismo empático de José María Muscari, con una actuación brillante, ilumina y contrasta con las cinco damas a punto de ser aniquiladas por el sistema, y estas cinco mujeres, interpretan con exactitud la “tragedia cómica”, donde la pluma tan sensible de Mariela Asencio intenta reflejar la verdad y como contrapartida, generar el valor sin moralina, en un final para ver… ¡EXCELENTE! ¡MUY RECOMENDABLE! (Meche Martínez)

Mujeres en el aire” transcurre en un set de filmación e indaga sobre el uso que los medios de comunicación hacen de la mujer mostrándola en roles estereotipados. Denuncia con ironía y humor el sexismo en la publicidad y la televisión, exponiendo con crudeza el negocio millonario creado en torno al mito de la belleza. Con un lenguaje musical que mezcla el pop, el rock y la música electrónica, se exponen los relatos desesperados de un grupo de mujeres que están dispuestas a todo con tal de mantenerse “activas en el show Business”.Con un lenguaje crudo que deja filtrar el humor, canciones originales que completan el relato, y el uso de la multimedia como recurso narrativo contemporáneo -voces amplificadas, proyecciones de video y música en vivo, “Mujeres en el aire” continua la línea estética e ideológica que comenzó Mariela Asensio con “Mujeres en el baño”, con la variante de que aquí aparece un personaje masculino en escena, encarnado por José María Muscari.

jueves, 3 de mayo de 2012

En A sala llena

Mujeres en el Aire
Dirección y Dramaturgia: Mariela Asensio. Producción Ejecutiva: Juan Borraspardo. Diseño de Luces y Escenografía: Gonzalo Córdova. Audiovisuales: Diego Casado Rubio. Diseño de Vestuario: Vessna Bebek. Coreografía: Bárbara Hang. Música Original: Mauro García Barbe.Intérpretes: Valentina Bassi, Raquel Ameri, José María Muscari,Pamela Rodríguez, Débora Zanollin y Valeria Alonso. Actriz en Video: Mariela Asensio. Voz en Off: Ariel Pérez de María. Prensa: Debora Lachter.

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Mujeres en el Aire

Imagen plástica
Desde tiempos remotos se ha discriminado a las mujeres. La fuerza y carácter del hombre han permitido, en conjunto a dogmas religiosos relegar al sexo femenino a un rol de esclava sexual o doméstica, impidiendo que ocupe posiciones de autoridad en la mayoría de las culturas. Podemos hacer excepciones de mujeres poderosas que se impusieron sobre reinos o gobiernos (Cleopatra, la reina Victoria), pero ante el visto del clero y organismos que hoy en día siguen vigentes lamentablemente, el rol de la mujer en la sociedad siempre es denigrado y visto con suspicacia.
Por suerte, en ciertos aspectos, la humanidad ha evolucionado en su pensamiento, y el feminismo ha logrado imponerse sobre varios factores sociales librándose de los prejuicios que la etiquetan como el sexo débil.
Sin embargo, la esclavitud sexual no siempre se encara en forma directa, sino que toma un rol más sociológico apelando a lo que “la sociedad quiere de la mujer”: una imagen, una publicidad, una modelo.
Esto provoca que innumerables jóvenes desde la pubertad o adolescencia tengan una seria preocupación por tener un cuerpo “perfecto” para ser aceptadas socialmente, conseguir pareja, ascender socialmente y tener una familia. Un modelo social que ha crecido en los últimos tiempo por culpa de la televisión, las revistas de tendencias y celebridades, la facilidad para hacerse cirugías plásticas o incluso la opresión de los propios padres.
Acerca de esta banalización de la mujer en los medios, es que habla Mujeres en el Aire, el nuevo espectáculo de Mariela Asensio, segunda parte de la saga Mujeres en 3D, que empezó conMujeres en el Baño y continuará con Mujeres en la Nada.
Esta vez, la autora de Lisboa propone una serie de textos y números musicales en donde se critica el modo en que la televisión y los diversos medios explotan el cuerpo femenino, obligando a las mujeres a tratar de cumplir con enfermizos regímenes, normas, dietas, cirugías para verse (o mostrarse) más delgada, bella y artificial.
La obra está compuesta por 5 conejitas que compiten para ganar en un Reality Show, y el dueño, conductor y productor del programa, que es quién las obliga a estar en forma, y además cumplir con su rol doméstico: casarse, tener hijos, divorciarse. Todo para que se transmita la imagen que la “sociedad” quiere de las mujeres.
Es un inteligente y fluido alegato, que Asensio arma con números que contienen ironía, pero lamentablemente no generan risas, dado que es demasiado real, y la realidad es cruel.
Asensio es cruda, directa en su discurso. Es una obra colorida e impactante por el texto y la velocidad, por la violencia física y verbal. Admirable los trabajos físicos y expresivos de Valentina Bassi, como la mujer que no está dispuesta a regalar su cuerpo a los medios, fortalecida, rebelde, y de Raquel Ameri, la mujer que justamente decide sacrificarse por los 15 minutos de fama, frágil y manipulable.
El excepcional trabajo de luces de Gonzalo Córdova, el colorido y original vestuario de Vessna Bebek, y el impactante video de Diego Casado Rubio, que muestran la ajetreada rutina de una modelo adicta a las cirugías y la imagen aportan crudeza al material sobre el escenario.
Los números musicales alivianan un poco la tensión y crítica de los textos. Es muy emotivo y simpatico el cover de "Barbie Girl" de Aqua que efectúan las actrices. José Marís Muscari, en su rol de dueño mediático está preciso y logra ser siniestro, demasiado parecido a un presentador televisivo que le dio un espacio el año pasado. El personaje está hecho a su medio, y el sabe como explotar tanto el perfil más carismático, como el más repugnante con un gran timing para monologar y denotar una fuerte presencia escénica.
El resto de las actrices, Pamela Rodríguez, Debora Zanollin y Valeria Alonso, se destacan por sus destrezas en la danza y la comedia musical, aunque cumplen un rol menor en lo actoral, ayudan a intensificar el conflicto entre la que quiere abandonar ese mundo y se rebela contra el sistema (Bassi) y la que “necesita” triunfar (Ameri).
Fuerte, inteligente e intensa, Mujeres en el Aire es una obra diferente, que no se ata a estructuras clásicas, y brinda una mirada clara y crítica sobre las consecuencias de la globalización, los monopolios y la artificialidad mediáticas sobre el sexo femenino.
Teatro: Ciudad Cultural Konex – Sarmiento 3131
Funciones: Viernes y Sábados 23 Hs.
Entrada:  $80 y $60

Pamela Rodriguez en La Nacion

Qué es de la vida de... Pamela Rodríguez, la ex Gasoleros

Hoy trabaja en Mujeres en el aire y habló con LA NACION sobre qué hizo después de participar en una de las tiras más exitosas de los 90
Por Paula Soler  | LA NACION

Fue Sandra en una de las tiras más recordadas de los 90 y su vida es un poco parecida a la de esa chica de la ficción que tocaba la guitarra y cuya única certeza era que el ritmo del arte la iba a llevar de viaje, sin saber hacia dónde.
Así define su vida Pamela Rodríguez, que hoy reaparece en la actuación de la mano de Mujeres en el Aire. Por eso la vincha de lentejuelas y el maquillaje a la hora de recibir a LA NACION, luego de un ensayo de la nueva obra de Mariela Asensio.
Cuando recapitula su recorrido en el espectáculo, poco habla de sus tiempos en Jugate Conmigo,programa que marcó a toda una generación de adolescentes por 1991, cuando ella tenía 16 años. La razón: el perfil de la carrera que empezó a elegir luego de sus 20 se alejaba bastante del compás de Cris Morena, la gurú de los contenidos para la juventud, a quien le agradece sus primeros pasos en la tele.
"Después de Jugate Conmigo yo me fui por otro camino, estuvo buenísimo ser parte del programa en ese momento, pero después elegí otra forma de contar", dice y habla como aquellos que saben que el arte es expresión, mida bien o mal en el rating.
De eso, de lo que se consume o no en la tele, sabe bastante. Es que además de haber llegado al éxito en 1998 en la serie más taquillera de Pol-ka, pasó por otras series televisivas, con extensas o pequeñas apariciones: Mi familia es un dibujo (1996), Naranja y media (1997), Comisario Ferro(1999), Los buscas de siempre (2000) y El precio del poder (2002).
Luego de tocar la fama con su personaje Sandra, en Gasoleros , de estar en las revistas por un noviazgo fugaz con Mariano Martínez, y de conocer el vértigo del "ser famoso", decidió bajar su perfil y volcarse de lleno a su primer amor: la música.

Estudió piano clásico en el conservatorio Manuel de Falla, tocó mucho con su banda y grabó su primer disco, Desencuentros , en Nueva York, con la producción del músico Joe blaney. Quien la ayudaría a editarlo en Buenos Aires sería Daniel Grinbank, pero la debacle económica de 2001 truncó ese sueño.
Entonces, la chica que nació en Uruguay (Mercedes), en 1975, y que a los 3 años se mudó con su familia a Buenos Aires, decidió levantar vuelo bien lejos. Como muchos lo hicieron en esa época, Pamela se fue a España, donde vivió cerca de tres años.
"Ahí me la rebusqué, toqué como invitada en grupos de jazz, un poco sola, un poco acompañada; viajé mucho y adquirí mucha experiencia de vida", cuenta.
A la vuelta, logró que el disco con el que soñó a principios de 2000 se editara en mayo de 2004. A eso le siguió tocar con figuras como el recordado Noberto Pappo Napolitano. Además, comenzó a dar clases de música y canto a niños y adolescentes.

MUJER EN EL AIRE

Hoy, Pamela Rodríguez es una mujer más en el aire, que disfruta de la actuación como la primera vez.
"Cuando leí el libreto me encantó la historia, porque esto de la manipulación de lo que se considera bello y lo que no, lo veo todos los días en algunas de mis alumnitas, de 10 y 14 años, y me parece muy grave. La belleza pasa por la esencia de cada uno, por lo que cada una tiene para contar, por el amor que expresás", explica.
Pamela, con 37 años, viajes, música, fama y perfil bajo en su mochila, sabe lo que quiere a la hora de la pregunta: "¿Te gustaría estar de nuevo en televisión?".
"Sí", dice. Se detiene un segundo a imaginar un posible futuro y retoma: "Me gustaría estar en una ficción en la que haya algo copado para decir y que valga la pena que lo diga yo. Sé que no soy una actriz de culto y no estudié en el conservatorio; en la actuación me fui haciendo a los palos y trabajé duro, pero tengo experiencia de vida y me encanta contar historias no sólo desde la canción"..


Critica en La Nacion

Mujeres en el aire

Los mitos de la belleza y la eterna juventud, cuestionados
Por Moira Soto  | Para LA NACION

Autora y directora: Mariela Asensio /Intérpretes: Raquel Ameri, Valentina Bassi, Jose Maria Muscari, Pamela Rodriguez, Debora Zanolli, Valeria Alonso / Actriz en video: Mariela Asensio / Vestuario: Vessna Bebek /Escenografia e iluminación: Gonzalo Cordova /Audiovisuales: Diego Casado Rubio / Coreografía:Barbara Hang / Música original: Mauro Garcia Barbe / Producción ejecutiva: Juan Borraspardo /Sala: Ciudad Cultural Konex, Sarmiento 3131 / Funciones: viernes y sábados, a las 23 / Duración:55 minutos
Nuestra opinión: muy buena
Mariela Asensio no se rinde. Antes bien, la joven dramaturga, directora, productora y actriz prosigue con esta suerte de militancia a favor de sus congéneres que comenzó antes de cumplir los 20, al participar en un certamen de obras sobre violencia contra la mujer. Desde ese entonces, la actividad teatral de Asensio no ha cesado, ni siquiera cuando con un embarazo avanzado se permitió actuar y bailar en Auténtico, espectáculo donde hacía un texto autobiográfico que exponía con apasionada franqueza aspectos de la problemática de género (trata, maltrato, imagen en los medios, aborto) que ha encarado, con variada intensidad, a través de toda su obra. El reciente estreno Mujeres en el aire forma parte de una trilogía que arrancó hace 4 años en el baño -zona de intimidad y confidencias- y culminará próximamente con una pieza sobre una de las formas de esclavitud en el siglo XXI: la prostitución forzada.
Entre el musical y la comedia negra, apelando a funcionales ritmos pop, rock, sonidos electrónicos e incluso marciales cuando viene al caso, a coreografías sumamente expresivas, al color y a la luz restallantes, a proyecciones de impactantes videos ilustrativos, Mujeres. mantiene en estado de alerta los sentidos para recibir mejor la fuerte, implacable crítica que lanza la autora desde el texto y las contundentes letras de los temas musicales, hacia los imperativos de ser bellas y no envejecer, de acuerdo con los patrones que impone el mercado, que sufren mujeres de toda edad y condición.
Sobre el escenario, cinco mujeres se irán desdoblando, según transcurran las situaciones, en secretarias, conejas, barbies. Dos de ellas asumen roles protagónicos, Showgirl y Renegada, la que vendió su alma al Imperio Light y la que sabrá resistir. Todas arreadas, azuzadas, controladas, fustigadas por un personaje masculino ligeramente mutante: mandamás, conductor, gendarme, experto en belleza seriada, tergiversada por intervenciones. En ese mundo asimilable a la tinellización de la TV -que anticipó Gerardo Sofovich-, las chicas de malla enteriza y zapatos al tono parecen acatar la orden de ser físicamente perfectas para no quedarse fuera del show business. Antes fueron las Miss Universo que se proyectan en el inicio, después llegó el reinado de las modelos y ahora -localmente- tenemos la invasión de las mujeres de curvas siliconadas, labios y pómulos colagenados que van del Bailando o el teatro de revistas a los programas de chismes, apurando una breve e insignificante carrera de figuración.
Asensio marca paralelos militares, policiales para estos deberes que las chicas deben cumplir si quieren que sus cuerpos sean rentables: consumir incontables cosméticos, calmantes, dietas, hacerse lipos y electrólisis para librar esta terrible batalla por sostenerse en el candelero mediático. En alguna etapa, les tocará cumplir el rol de modernas mamás de niñitos también rentables.
"Atrapadas sin salida, con un corsé hecho a medida", recita el coro, y el jefe se defiende: "Soy un tipo bien, empresario que se hizo de abajo y escaló alto, tengo buenos sentimientos, apunto a lo popular, me siguen las masas." Cualquier parecido con la realidad no es mera coincidencia. Y si bien el humor -negro e irónico- circula de continuo en primer plano, el trasfondo es siempre dramáticamente reconocible en este espectáculo donde cobran alto relieve todas las actuaciones, descollando el diáfano pathos de Raquel Ameri y el consumado oficio de Valentina Bassi. Como de costumbre en esta diseñadora, un lujo pleno de aciertos el vestuario de Vessna Bebek..